El amor sublime y eterno
en nuestro ser anida,
una llama que arde,
nunca se apaga en la vida
un sentimiento profundo
que nos llena el corazón,
una fuerza poderosa
que nos arranca con pasión.
En la mirada furtiva
se encuentra el brillo del amor,
en el beso apasionado
se revela su dulzor,
en la chispa que enciende
la llama del deseo,
la fuerza que nos impulsa
a busca nuestro anhelo.
Ainoa 2º ESO
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